Desaprender para evolucionar - del libro "Las máscaras del yo o de robot a persona"-


Estamos tan llenos de información sobre las cosas y sobre nosotros mismos, que andamos perdidos por la senda del desconocimiento, alienados del alma del mundo, del alma de las cosas y de nuestra propia alma. Extra-vagantes y aletargados, poseídos de un saber ex-céntrico con aroma y sabor de coherencia.
Perro, flor, árbol, persona, piedra, río... son solo conceptos que prefiguran una información perceptiva, a la vez que nos alejan de la esencia real de lo percibido; de modo que la fuente del aprendizaje se establece en la dualidad objeto percibido/sujeto perceptor, manteniéndonos fuera del verdadero conocimiento...
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La evolución concierne al planeta, al universo y a toda vida y vibración. Todo en la vida se une en un solo canto con el sonido del cosmos, del cual, nosotros somos sólo una ínfima parte. Porque desde la más ínfima partícula, hasta una estrella, pasando por la hormiga, la flor, el ser humano y la montaña, somos lo mismo y estamos estrechamente inter-relacionados… Pero seguimos orgullosos sin enterarnos de nada como sacos andantes repletos de información, con grandes ojos que no ven y orejones que no escuchan. Tal vez, en un instante fugaz, uno despierta un poco y vive el milagro de la naturaleza, percibe que todo tiene una voz, una razón de ser, un momento, un nacimiento, una muerte, un renacimiento; que todo vibra y se mueve en constante ritmo, que toda materia habla, gime, comunica su vibración y se esfuerza por la evolución y en la vida.
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Hoy que todo el mundo anda loco por enseñar y ser maestro, se me ocurre que lo que nos hace falta es un "desenseñador", alguien que, como lo hacia el personaje de Hinton en sus relatos científicos sobre la cuarta dimensión, nos ayude a desaprender y a erradicar todas esas convenciones que obstaculizan en nosotros el desarrollo de nuestras potencialidades, de toda nuestra ternura y de toda nuestra humanidad. Esa es la función clave y magistral de todo maestro que verdaderamente lo sea, como lo fueron desde Lao Tse a Bakunin, pasando por Diógenes, Sócrates, Spinoza, Schrödinger y Heisemberg. Porque, ¿no es "desenseñar" lo que hace Krishnamurtri cuando dice que la imagen que uno tiene de la realidad, es diferente y distinta de la realidad misma o cuando señala que comprender intelectualmente es como decir bananas? ¿Y no es desenseñar lo que propone Lao Tse cuando dice: "Confieso que no hay nada que enseñar... hoy hablo de una manera y mañana de otra, pero el Camino permanece siempre mas allá de las palabras y de la mente. Sé simplemente consciente de la unidad de las cosas”?
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Hinton, el creador del termino "desenseñador" ("Unlearning" en el original), narraba que nuestro espacio mental (¿nuestra consciencia, nuestro espíritu?) es hiperespeso, y que nos impedimos atravesar el umbral de la tercera dimensión, y circular por dimensiones superiores, (la cuarta. quinta o enésima dimensión), a fuerza de considerar como verdades absolutas, lo que solo son convenciones limitativas que nosotros mismos hemos construido y damos por sentadas.
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Nuestros cuerpos tridimensionales se resisten a la existencia de otras dimensiones, y es justamente esa resistencia lo que esclaviza a nuestro ser a esta tercera dimensión. La cuarta dimensión, la quinta o la enésima, no son dimensiones nuevas, lo único que las hace nuevas, es el hecho de que la ciencia oficial, hoy desde las teorías cuánticas, las abra a la luz de la posibilidad. Pero esas dimensiones son tan eternas como nosotros, y ya han sido por la humanidad...
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Conectemos con nuestro "desenseñador" y salgamos a pasear: "Lo mismo que el mundo puede revelarse como partículas, el camino puede revelarse como seres humanos. Aunque el mundo y las partículas no son la misma cosa, tampoco son algo diferente. Aunque el cuerpo cósmico y tu cuerpo no son la misma cosa, tampoco son algo diferente. Mundos y partículas, cuerpos y seres, tiempo y espacio: son todas expresiones transitorias del camino. Invisible, inaprensible, el camino está más allá de todo intento de análisis y de clasificación. Al mismo tiempo, su verdad está allí donde te dirijas. Si puedes dejarlo partir de tu mente y rodearlo con tu corazón, vivirá dentro de ti para siempre". Lao Tse, autor de estas palabras era un gran desenseñador. Cada uno de nosotros posee dentro de si el suyo. Escuchémoslo.
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El arte de desaprender, es un proceso vivencial arduo, cuyo pasaje requiere una experiencia iniciática de vaciado y despojo, de muerte y renacimiento, que interpela lo mas profundo de nosotros e impregna nuestra cotidianidad de un estado de alerta y de vida armónica, desbaratando nuestro acontecer rutinario y acercándonos a un encuentro real de nuestro ser, en un despertar alborozado de comunión con la vida.
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El arte de desaprender es un proceso de vaciado, de muerte y renacimiento, que nos lleva a la libertad.


Fragmentos del libro: "Las máscaras del yo o de robot a persona"
Carmen Moreno Martín
alias "Hannah"

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