Unas palabras...

31/5/09

La Claridad de la Mente - Mentiras Sobre Nuestra Verdad

Hace algunos años, leía que la claridad es un obstáculo en el camino del conocimiento trascendente. En el famoso libro de Carlos Castaneda, "Las enseñanzas de Don Juan", está el asunto; en verdad, Don Juan señala que el primer enemigo es el miedo. Cito:

(...)"Cuando un hombre empieza a aprender, nunca sabe lo que va a encontrar. Su propósito es deficiente, su intención es vaga. Espera recompensas que nunca llegarán, pues no sabe nada de los trabajos que cuesta aprender.
Y sus pensamientos se dan topetazos y se hunden en la nada. Lo que se aprende nunca es lo que se creía. Y así comienza a tener miedo. El conocimiento nunca es lo que uno se espera. Cada paso del aprendizaje es un atolladero, y el miedo que el hombre experimenta comienza a crecer sin misericordia, sin ceder.
Así se ha tropezado con el primer de sus enemigos naturales: ¡el miedo! Un enemigo terrible: traicionero y enredado en los cardos. Se queda oculto en cada recodo del camino, acechando, esperando. Y si el hombre, aterrado ante su presencia, hecha a correr, su enemigo habrá puesto fin a su búsqueda. (...)
-Y ¿qué se puede hacer para superar el miedo?
-La respuesta es muy sencilla. No debe correr. Debe desafiar su miedo, y pese a él debe seguir con su aprendizaje, y el siguiente, y el siguiente. Debe estar lleno de miedo, pero no debe detenerse. ¡Esa es la regla! Y llega un momento en que su primer enemigo se retira. El hombre empieza a sentirse seguro de sí. Su propósito se fortalece. Aprender ya no es una tarea aterradora.
(...)
-¿Pero no volverá a tener miedo si algo nuevo pasa?
-No. Una vez que el hombre a conquistado su miedo, está libre de él de por vida, porque a cambio del miedo ha adquirido la claridad: una claridad de mente que borra el miedo. Para entonces un hombre conoce sus deseos; sabe cómo satisfacer esos deseos. Puede prever los nuevos pasos del aprendizaje y una claridad nítida lo rodea todo. El hombre siente que nada está oculto.
Así ha encontrado a su segundo enemigo: ¡la claridad! Esa claridad de mente tan difícil de obtener dispersa el miedo pero también ciega.
Fuerza al hombre a nunca dudar de sí. Le da la seguridad de que puede hacer lo que se antoje porque todo lo que ve, lo ve con claridad. Y tiene valor porque tiene claridad y no se detiene en nada porque tiene claridad. Todo esto es un error, es como si viera algo claro pero incompleto. Si el hombre se rinde a esta ilusión de poder, ha sucumbido a su segundo enemigo natural y será torpe para aprender. Se apurará cuando deba ser paciente, y será paciente cuando deba apurarse. Y tonteará en el aprendizaje, hasta que termine incapaz de aprender más.
-Pero ¿Qué tiene que hacer para evitar esa derrota?
-Debe hacer lo que hizo con el miedo: debe desafiar su claridad y usarla sólo para ver y esperar con paciencia y medir con tiento ante de dar otros pasos; debe pensar, sobre todo, que su claridad es casi un error. Y vendrá un momento en que comprenda que la claridad es sólo un punto delante de sus ojos. Y así habrá vencido a su segundo enemigo, y llagará a una posición donde ya nada pueda dañarlo. Eso no será un error ni tampoco una ilusión. No será solamente un punto delante de sus ojos. Ese será el verdadero poder.
Sabrá entonces que el poder tanto tiempo perseguido es suyo por fin. Podrá hacer lo que se le antoje con él. Su aliado está sus órdenes. Esa es la regla. Ve claro y parejo todo cuanto hay alrededor. Pero también ha tropezado con su tercer enemigo: ¡el poder!(...)"

Bien, las palabras de Don Juan no dejan de ser polémicas para la formación que hemos recibido la mayoría de las personas, ¿cómo puede ser la claridad de mente un enemigo, un obstáculo para el conocimiento? Y sin embargo podríamos entenderlo desde un lugar. La razón, la lógica, los sistemas de pensamiento, el simple "pensar" es la primera herramienta en la que creemos para acceder a nuevos niveles de conocimiento, de evolución. Quizá todavía no hemos reconocido que la mayor fe difundida y aceptada no es de ninguna religión, sino, la fe en la razón. Y la razón tiene como una prioridad determinante la de predecir, anticipar, es un mecanismo de control, el primero del que somos operarios. Así, hecha la predicción por el pensamiento, una clase de seguridad crece en nosotros porque se vive en una ilusión de "claridad".
Entonces, si de la interacción entre "A" y "B" deducimos la presencia de "C" digamos por ejemplo, lo que buscamos no es aprender, no es evolucionar; lo que habremos hecho es ir en busca de corroboración de algo que ya la razón había predicho.
Hoy asistimos a la aceptada idea de que el mundo es una escuela, que encarnamos para aprender. Y así se nos dice que existen niveles, que hay almas más evolucionadas que otras. El ego simpatiza con esa idea. Una sutil clase de estratos de almas aparece como un escalafón piramidal en el que estamos más cerca o más lejos de de la Luz. En algún momento nos preguntamos qué tenemos que hacer para avanzar en la evolución; leemos que el 2012 se cierra un ciclo "escolar" y quién nos podrá decir si pasamos de grado? Si egresamos o repetimos? En medio de tantas conjeturas tratamos de hacer pie y en general se llega a este tipo de conclusión:
-Tengo que aprender a perdonarme.
-Tengo que aprender a superar el ego.
-Tengo que hacer lo que quiero
-Tengo que aprender a meditar.
-Tengo que aprender a aceptarme.
-Tengo que aprender a poner límites.
-Tengo que aprender a amar.
-Tengo que aprender.....(la lista podría seguir)

Después vienen los cómo encarar cada uno de esos "tengo que...", vale decir técnicas, fórmulas de palabras y/o mantras. Con todas nuestras fuerzas, terminamos haciendo del misterio de la vida una operación del limitado intelecto, construyendo endebles razonamientos que suenan con una coherencia a veces inapelable. Queremos claridad más que nada en el mundo; lo que no vemos es que esa claridad es una ilusión de poder, una ilusión de dominación sobre la vida en los términos que creemos propios y ni siquiera son verdaderamente nuestros.

Las enseñanzas sufís dicen que el camino más difícil y angosto del mundo, pero el único que vale la pena iniciar, es aquel que va desde nuestra cabeza a nuestro corazón. Pero en la cabeza parece haber tanto razonamiento "agudo", interesante, con disfraz de verdad que nos distrae; y quién puede decir con honestidad, sin ninguna duda que lo que piensa es verdaderamente suyo...?
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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido amigo, muy bueno esto post, y las reflexiones que surgen de él. Ya es la segunda vez que lo leo, y volveré y volveré, por supuesto, tan solo para recordarme a mi misma, que nuestro intelecto, y nuestro ego, siempre hacen de las suyas, con tal de convencernos. Sin embargo el corazón no se deja engañar tan facilmente, si nos abrimos a él. Evolucionar, es llegar a despojarnos, de las distintas capas que nos cubren hasta ser uno con el Intento. Quienes piensan que a esto se llega facilmente, les pido difundan la fórmula lo antes posible.
Hermoso tu blog. En agradecimiento.Lucero. In lake`ch. A lak`en.

Oscar dijo...

Gracias Lucero! Y me sumo a tu pedido si conocen le fórmula para ser uno con el intento, sí, que la difundan!!!

Joaquin dijo...

Yo estoy intentando con ser paciente y tolerante. Se me complica un poco ya que vivo en una gran ciudad como Bs As, y tengo 28 años. Creo que el "proceso" puede acelerarce vivendo entre montañas o pegados al mar. Definitivamente recomiendo vivir en un lugar donde haya más árboles que humnanos.
Saludos y Paz
J.

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