Unas palabras...

21/12/08

Energía y Conciencia de Ser


En una entrada pasada, aquella que se titula Conciencia: percepción y precognición (2-12-08) se lee sobre el final lo siguiente:

“... 'para llegar a la Conciencia de Ser, que amplía la percepción a límites infinitos, no se necesita raciocinio, sino ENERGÍA.... '
La pregunta se nos viene encima: ¿Cómo adquirir esa Energía que nos acerque a la Conciencia de Ser?
Algunas pistas próximamente en otra entrada de este pequeño blog.”


Pues bien, diré que no tengo la respuesta a esa pregunta; sin embargo, como decía, se pueden señalar algunas “pistas”; hecha la aclaración, agrego que muy lejos está este texo de proponer una respuesta total. Lo que sigue entonces, es bueno aclararlo, surge de lecturas de distinto orden y origen, que espero me perdonen no citar detalladamente, pues se confunden en el tiempo.

Nuestras acciones tienen un peso mayor que todo lo que podemos sostener desde lo que decimos y pensamos, pues en las acciones es donde reside y se expresa nuestra energía. Por consiguiente, lo que a continuación se detalla, más que ideas interesantes, apuntan a ser prácticas a realizar: acciones concretas. Empecemos

*Romper la rutina
Como se dice popularmente, el hombre es un animal de costumbres, y esas costumbres nos determinan de un modo tan severo que a veces nos parece que sin ellas estamos perdidos. La energía que entra en círculos de repetición termina por atomizarse. En términos más concretos si se quiere, terminamos en piloto automático, es decir ausente del momento presente. Romper la rutina significa entonces, innovar en nuestros comportamientos, y esto implica llevar a nuestro cuerpo, que es también una forma de conciencia a articular y movilizar energía que no estaba en acción. Por poco que parezca, algunas pequeñas acciones como cambiar de bar al que se concurre, cambiar el camino que hacemos a casa o aprender algo nuevo, por decir algunos ejemplos sirven para desacomodar esa estructura de repetición e invitan a nuestros sentidos a degustar un nuevo menú y nos movilizan.
Sin entrar en términos de la medicina, es claro que nuestros cerebro entrará en un gimnasia muy atractiva, o en términos de Carlos Castaneda, se movilizará nuestro "punto de encaje". Lo que importa es darse cuenta de que si bien al principio podemos sentirnos incómodos innovando, estamos haciendo fluir mejor nuestra energía y eso redunda en beneficio.

*Reducir la importancia personal
Esto proviene también de Castaneda aunque podría equipararse a bajarle los decibeles el ego. En varios de sus libros Carlos Castaneda, cuenta cómo el Nagual* Don Juan le demostraba que la importancia personal nos consume toneladas de energía y eso nos limita. La importancia personal es esa idea que tenemos de nosotros mismos, y de acuerdo con la cual actuamos en el mundo. Por ella nos sentimos ofendidos, enojados a veces, orgullosos en otra. Pero no hay que verla sólo como vanidad, aunque muchas veces lo es, en ocasiones se disfraza de autocompasión. Como creo que se vislumbra se trata del ego buscándose y justificándose a sí mismo a través de nosotros. La importancia personal se reduce de varias formas, la más efectiva es el humor: no tomándose en serio, desarrollando la capacidad de reírse de uno mismo. Reírnos de lo tontos que podemos llegar ser pero sin sentirnos tontos, reír cuando nos encontramos repitiendo patrones de conducta, reírnos de ese pequeño ego que llevamos y nos exigue siempre muestras de su importancia. Cuando podamos vernos desde este lugar estaremos mirándonos desde el lugar del observador, éste, que es un aspecto de nuestro ser, asiste a nuestra "performance" en la vida, y empezará a hacernos comprender que el nuestro es un juego que hacemos en serio, pero sin tomarnos en serio.
El humor es siempre liberador y se encuentra en el corazón de la verdadera espiritualidad.
Toda vanidad, enojo, ofensa es energía en tensión y densa, con una vibración muy baja; el humor siempre distiende, hace sentirnos fluidos y eso es un hecho que todos alguna vez comprobamos.
Reduciendo la importancia personal nos damos cuenta de que no tenemos que defender ninguna idea sobre nosotros, ante uno mismo o ante alguien más. Vale decir, en otros términos, es energía que queda libre para un uso más beneficioso; estamos ampliando la percepción de nosotros mismos y en consecuencia la percepción del mundo.

*El silencio
“Cállate, cállate que me desesperas!” decía Quico (el de los cachetes inflados) al Chavo del ocho, el famoso personaje de Chespirito. En términos generales hablamos demasiado, pero no a los otros (o sí...) Lo que importa es lo que nos decimos a nosotros mismos, ese diálogo interno es una de las formas más habituales de obstaculizar energía que hemos desarrollado, al punto de parecerse a un acto compulsivo. Obstaculizar porque lo que nos decimos ronda siempre lo mismo: cómo deben ser las cosas, cómo debe ser uno, cómo deben ser los demás, necesidad de controlar situaciones del afuera etc.... Muchos y grandes autores han escrito sobre la importancia del silencio, y recomiendo ir a ellos si así se lo desea. Lo que tal vez sea apropiado señalar aquí es que no importa cuán grande sea ese diálogo interno, es algo que aprendimos a hacer y que podemos empezar a abandonar en cualquier momento, claro, con intención firme y práctica. Una práctica sin presión porque eso sólo fomentaría más diálogo interno y obsesión. “Para lograr el éxito en cualquier empresa se debe ir muy despacio, con mucho esfuerzo pero sin tensiones ni obsesiones” dice el Nagual.
Finalmente, decir silencio se parece a decir meditación, y sin duda puede serlo, pero olvidamos que cuando ocasionalmente nos sumergimos plenamente en algo que hacemos, también aparece una clase de silencio y eso es una forma de meditación... El señalamiento vale para no creer que al silencio sólo se llega con túnica y sahumerios en un dojo*. Queda por decir que liberándonos del parloteo interno, en la medida que podamos, otra clase de inteligencia y energía empieza a crecer en nosotros, ésa que a veces llamamos intuición y está más cerca de nuestro verdadero Ser.
*
*Aceptar el misterio en Todo
Uno de las mayores pretensiones de nuestra mente racional es atribuirse la capacidad de dar cuenta y explicación de todo. No me refiero a las pretenciones científicas, en alguna medida nos han traído grandes beneficios y hay que agradecérselo; se trata más de aquellas domésticas con las que etiquetamos a las personas que nos rodean y a nosotros mismos. Toda definición es una forma de la cárcel que podemos aplicar a otros pero a la vez la aplicamos a nosotros mismos. ¿Qué tiene que ver esto con la energía y conciencia? Pues en la medida que seamos adictos a encasillar y pretender entender, lo único que estaremos haciendo es impedirnos transitar nuevos horizontes de conciencia. Estaremos limitados por como nos etiquetamos a nosotros, a los otros y al mundo.
La vida es un misterio para ser revelado, y esa revelación es ésta: que siempre hay y habrá más misterio y que cada uno de nosotros lo es.
Desde esta perspectiva aceptamos con humildad la vida y esa pretensión antes soberbia de entender se libera para dejarnos asistir con asombro al encuentro de cada persona, de cada día con sus avatares y a cada noche y a cada gesto, a cada caricia y abrazo. Empezamos a sentir la belleza, porque la belleza empieza a vivir en nosotros.

A modo de conclusión
Existen otras prácticas que ayudan a que nuestra energía crezca y fluya, no es difícil saber de ellas, y esto sólo aspiraba a continuar simplemente algo que se había insinuado en otra entrada. Cada acto dice quién estamos siendo, y esto siempre puede cambiar si así lo decidimos primero, y lo actuamos luego. Aquí la palabra actuamos no es inocente, la idea de que estamos representando el rol de un actor en una obra universal, nos sirve para recordar que no importa qué tan a pecho nos tomemos quien estamos siendo, en cierto momento dejaremos ese papel... Vale entonces, interpretarlo de la mejor manera ya que eso implica vivir nuestra más altas posibilidades, implica acercarnos a nuestra totalidad, a la Conciencia de Ser.

*Nagual, es una palabra de la tradición Tolteca (antiguo México) que podríamos entender como chamán, pero el término es algo inexacto; el Nagual es alguien que ha conquistado la libertad en términos de percepción, superó la ilusión, además es capaz de conectarse con el espíritu y guiar a otros hacia él.
*Dojo lugar donde se practica la meditación zen.

14/12/08

Baraka - película de Ron Fricke -

Abre Tus Ojos


Cuando uno se atreve decir "este mundo...", en el mejor de los casos, esas palabras aluden a un limitado recorte de la realidad personal; Baraka nos abre los ojos de un modo lapidario, y con una exquisita sensibilidad, asistimos a un despliege de imágenes soberbio para vislumbrar "este mundo". Y como las palabras no alcanzan para dar una idea de él, aquí no están, y lo bien que hacen de tomarse un descanso. En contra partida hay música y hay canto, pues con ellos se vislumbra mejor este mundo. Sin duda es un hallazgo el de Ron Fricke el de contraponer una música a veces ritual, meditativa, y siempre profunda al ruido de las ciudades; en ésta el director nos registra viviendo una vida de vértigo alocado, también opuesto a la danzas sagradas en comunión con la tierra. Quien haya visto esos documentales donde se muestran hormigas alocadas en torno a su tarea, puede encontrar una similitud entre ellas y los grandes conglomerados urbanos en esta película.
Cómo todas las cosas que nos hacen crecer Baraka nos plantea preguntas: qué es ser humano? Detrás de qué corremos? En qué creemos? y otras tantas que el espectador va descubriendo. Finalmente, el tiempo es otro factor que está en juego en la película: el director parece sugerir que hay dos tiempos, por un lado el de la naturaleza y allí las imágenes cobran una fuerza inusitada. Por el otro aparece el tiempo diseñado por el hombre civilizado, y en este sentido las imágenes dan cuenta de una mecanicidad en la que el hombre es un engranaje más. A partir de esto, que en la película suma ricos matices, desde algún lugar nos llega el eco de una pregunta incómoda: ¿es el nuestro un ritmo que sincroniza con los tiempos de la vida? O mejor, ¿qué nos hemos hecho los unos a los otros, al planeta que ya no podemos conectarnos con el ritmo de la vida? ¿Por qué lo seguimos haciendo?
Baraka es una antigua palabra sufí que significa aliento de vida, esencia de vida, bendición, quizás por ahí encontremos una posible respuesta.
Rodada en los cinco continente es una experiencia que nuestros ojos y oídos, pero sobre todo nuestro espíritu nos agradecerá, siempre y cuando tengamos la disposición para ver algo distinto, lejos toda ansiedad y vértigo; es en algún punto una película para contemplar más que para ver. Desde su estreno en 1993, Baraka no ha perdido su fuerza y belleza, porque ellas residen en un modo original de ver y la forma de captar no sólo la naturaleza sobrecogedora de paisajes, sino la a veces incomprensible naturaleza humana.
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Lo mejor: la fotografía y la música.
Escena para recordar: el monje con la campana por la peatonal.
Consejo: el argumento, está pero no de un modo habitual, así que no lo esperemos en términos habituales si la vamos a ver; por esto, es mejor dejarse llevar por la belleza de las imágenes y a través de ellas llegar a un argumento.
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Ficha técnica
Nombre original: Baraka
Director: Ron Fricke
Música original: Michael Sterns.
Duración: 94 minutos.
Estreno: 24/09/1993
Data: la música la puedes bajar desde la Zona de Descargas
La película se puede encontrar por el Ares.

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8/12/08

Don Miguel Ruiz - La Tradición Tolteca -

Regreso a la Vida

"Desperté, y ya no era el mismo.
Por primera vez, abrí los ojos,
los mismos que creí tener abiertos
engañándome por tanto tiempo
sin saber que únicamente era un falso sueño..."
Don Miguel Ruiz


Don Miguel Ruiz es médico, cirujano y también un nagual, alguien dotado capaz de guiar el camino hacia el Espíritu. Su conocimiento priviene de una milenaria tradición de centromérica: la tradición Tolteca. Antes de señalar algunas de sus características, vale señalar que el camino de conocimiento tolteca es principalmente práctico y en este sentido se completa en la transformación; es decir, conocer es ser, transformarse.

Para la visión tolteca vivimos en un sueño, un sueño que se ha convertido en pesadilla, todos compartimos el mismo sueño, el sueño de la humanidad al que cada ser humano aporta su energía para sostenerlo. A su vez, también tenemos un sueño personal; ambos se sostienen en nuestro sistema de creencias y ninguno es una elección que hemos realizado libremente, tanto el sueño personal como el individual se nos ha impuesto a partir del modo en que se desarrolló nuestra mente.

La mente, según Don Miguel está formada por un 'libro sagrado' que no se discute y que forma parte del proceso de autodomesticación: nuestro sistema de creencias. Otra parte la forma "El Juez" quien establece dictamen sobre todo lo que pensamos, hacemos y sentimos; y para hacerlo toma el sistema de creencias. Y no importan si nos dañan, pues no se discuten. Finalmente aparece la parte de la mente que la visión tolteca llama "La Víctima", ésta recibe el veredicto del juez y que suele dictaminar "culpable". Desde este lugar comenzamos a soñar, soñamos nuestra realidad individual y la del mundo. La primera alimenta a la segunda. Don Miguel hace hincapié en que hay muy poca gente despierta, realmente muy poca. Entonces como sólo conocemos el sueño, se nos hace muy difícil concebir que haya algo más. Sin embargo, es una época en que la gente comienza a preguntarse y cuestionar los sistemas de creencias.

Para salir de este sueño-pesadilla, lo primero que propone Don Miguel Ruiz es una revisión de los acuerdos, "El Inventario", (sistema de creencias) que hemos aceptado y donde hemos almacenado todo cuanto sabemos. Se trata de hacer una exhaustiva revisión y concientización de todo cuanto concierne a nuestras creencias, pues son ellas las que marcan nuestro camino en la vida. Y es importante, porque al hacer ese inventario adquirimos el poder de la elección. Una vez reconocidos todos esos acuerdos aceptados casi ciegamente podremos ejercer la libertad de seguir con aquellos que nos traen felicidad y renunciar a aquellos que no; el guerrero tolteca desde la voluntad que adquiere en la realización del inventario, tiene el poder no honrar más los acuerdos que le impiden ser feliz.
Don Miguel Ruiz propone cuatro acuerdos fundamentales:

* Sé impecable con las palabras.
Se trata de saber que nuestras palabras construyen la realidad y por eso hay que ser cuidadoso con ellas, porque como serán ellas será nuestro mundo.
* No te ofendas ni tomes nada en forma personal.
Cuando recibimos una acción o comentario de otro y éste no es de nuestro agrado lo tomamos como un ataque a nuestra persona; pero esta posición es desconocer que los otros muchas veces proyectan sobre nosotros sus sombras, el ataque u ofensa entonces, no puede ser tomada en forma personal. El Guerrero tolteca elige no gastar energía en enojos y tampoco en vanagloriarse si se siente alagado, nada en forma personal.
* No hagas suposiciones.
Las suposiciones generan un sin fin de malos entendidos, si somos impecables con las palabras podremos preguntar y hablar sin suponer al otro. Además quien supone es nuestra mente, y no sería raro que distorsione lo que está sucediendo.
* Siempre da lo mejor.
Dar lo mejor es un acto de integridad para con uno mismo, es una forma de respeto hacia uno mismo y poco tiene que ver con lo que se espera. Dar es una forma de recibir.

Don Miguel piensa que es posible liberarnos de un sueño que se ha convertido en pesadilla. Su conocimiento abre puertas y da herramientas para conseguir lo que llama "el cielo en la tierra".
La meditación, el inventario, revisar nuestros acuerdos, la atención son algunas de esas herramientas.

Lecturas recomendadas:
"Los cuatro Acuerdos"
"Más allá del temor".

2/12/08

Conciencia: percepción y precognición



Una definición aceptable en principio de precognición dice que ésta es la percepción directa de hechos que aún no han acontecidos, sin mediar procesos de razonamiento y lógica. Vale decir, es un saber inmediato que no pudo obtenerse por procesos intelectuales.


La Mente
Cada vez es más aceptada incluso en ámbitos científicos, la idea de que es en nuestro cerebro donde sucede lo que llamamos realidad tal como la percibimos. Sabemos que todo es energía en distintos grados de vibración y como seres perceptuales, decodificamos ese infinito campo energético y lo traducimos en un mundo de objetos: a esto le damos el nombre de realidad. Aun con la inumerable riqueza de nuestra realidad, nuestro campo de percepción es muy limitado; nos consta que existen cosas por fuera de la percepción ordinaria de los sentidos y de hecho las utilizamos tecnológicamente. Me estoy refiriendo a por ejemplo ondas de radio, campos electromagnéticos, señales de tv etc; sin embargo, como sabemos sólo son percibibles mediante una aparatología sofisticada.
En este sentido, podemos decir que nuestra tecnología es una extensión de nuestros limitados sentidos, un parche ideado por la mente intelectual para ampliar la percepción y nuestra relación con el mundo. Por cierto y dicho sea de paso, esta relación ha sido hasta ahora una historia de dominación del mundo. El punto importante a destacar aquí es el límite de nuestra percepción, el cual es dependiente de cómo hemos desarrollado nuestro pensamiento.

El tiempo
Incluso así, ese maravilloso instrumento que poseemos, la mente, nos da cuenta también de algo que se nos presenta como inapelable: el tiempo y su inevitable devenir. Gracias a la mente nos damos cuenta de que estamos en un mundo lineal con un pasado y un futuro, y a partir de esto, ella juega a conjeturar hechos venideros, analizar hechos pasados, establecer probabilidades, etc,. A la mente le gustan estas cosas porque tiene espíritu de tentáculo: intenta atrapar y lo hace analizando especialmente. Pero la mente sabe algo más que para ella es inaprehensible: el momento presente, no puede atraparlo, una vez que cree atraparlo para ella se convierte en algo pasado. Por esto se puede decir que la mente en su actual estado de evolución, existe en un no-lugar: si no está (no puede estar) en el presente, ¿dónde existe?
¿!?
La mente sabe del pasado pero éste no existe, ¿quién de nosotros arregló algo yendo al pasado? La mente sólo puede jugar con él: puede juzgarlo, condenarlo, mirarlo para arriba y para abajo y regodearse en él...
La mente sabe del futuro, pero éste tampoco existe, es un probabilidad de la mente misma. Acabamos de decir que el presente para ella no es aprehensible (para ella el instante presente se convierte en pasado). ¿!?

¿Existe el tiempo?
La respuesta se impone por los hechos mismos: claro que existe!! Soy un año más viejo que el año pasado!
Una respuesta con sentido común. Ahora bien, recordemos que la mente es egoica, tiene como referente al ego, al yo; y esto llega a tal punto que quién más, quién menos, todos tendemos a identificarnos con la mente, con lo que pensamos. Sin duda el tiempo existe, existe para nuestro yo, pero... ¿por fuera de él?

Así como hablábamos de que como seres perceptuales decodificamos esa sopa cuántica de energía para construir un mundo de objetos, del mismo modo establecemos un escenario tempo-espacial. Mente y ego son las puntas de un eje cuya función parecería ser anclarnos en este mundo tal como lo concebimos.

Conciencia de Ser
La mente es un aspecto de la conciencia de ser, un solo aspecto de nuestro Ser. Y aún con el poder que tiene sobre nosotros para decirnos cómo es el mundo, ella misma nos insinúa que hay más, mucho más: la nobleza de la mente reside en decir "esto se me escapa, hay cosas que no puedo explicar". Déja Vu, precognición, sueños premonitorios y tantos otro son grietas en el edificio de la mente.
Es que la mente reconoce como mayor a sí misma a la Conciencia de Ser, la mente intuye que es un pequeño fragmento del Ser; imaginemos una poderosa computadora cargada con 1000 programas operativos y que sólo utiliza cinco programas para su funcionamiento. Bien, ésa puede ser una metáfora del hombre. Sólo que el ser humano es más complejo que la más poderosa computadora y muchísimo menos previsible.
Existe otra forma de conocer y que no pertenece al espacio de la mente; estoy aludiendo simplemente a eso que nos pasa muchas veces cuando sentimos algo como verdadero pero lo ignoramos en pos de las razones que esgrime nuestra cabeza. Es que la mente no quiere largar el mando y tiene un truco para que no demos crédito a esa voz interior: y éste consiste precisamente en eso, en descraditar esa voz, puede hacerlo con argumentos, citando el pasado o lisa y llanamente insultándo: "no hagas caso a esas boludeces". Y si no estamos alertas le hacemos el juego que la mente quiere.

Precognición y percepción
El psiquiatra Carl Gustav Jung acuñó el concepto de sincronicidad que en pocas palabras significa coincidencia significativa, hechos sin encadenamiento causal entran en contacto de un modo significativo para el/los participantes de ese hecho: pensamos en alguien y ese alguien nos llama por teléfono. Tanto la sincronicidad como la precognición tienen en común aludir a hechos que escapan a la lectura que la mente hace de la realidad. No es mi intención presentar a modo de argumento los muy numerosos casos de precognición o sincronicidades registrados en distintos ámbitos. No sería raro que todos sepamos o que hayamos participado directa o indirectamente de alguno.
Como queda dicho el mundo es una construcción lo más firme posible de la mente, pero hoy la ciencia nos sugiere que éste es mucho más miserioso y rico de lo que podemos imaginar, incluso en un nivel paradojal. Hemos desarrollado una muy respetable tecnología para ampliar nuestra percepción y nos damos cuenta que los horizonte son cada vez más insondables. Empezamos a sospechar que nuestra energía no debe estar tan orientada en la razón, que se trata de desarrollarnos en otro sentido, vale decir, iniciar un proceso evolución, de evolución conciente. Déja Vú, sueños, premonitorios, precognición, sicronicidad son sólo pistas de que hay otra forma de conocer.
Hace muchos siglos ya, las tradiciones aborígenes chamánicas de América nos vienen hablando de que el hombre es un misterio y que existe lo que se puede conocer , lo desconocido y lo que no se puede conocer.
Y agregan: para llegar a la Conciencia de Ser, que amplía la percepción a límites infinitos, no se necesita raciocinio, sino ENERGÍA....
La pregunta se nos viene encima: ¿Cómo adquirir esa Energía que nos acerque a la Conciencia de Ser?
Algunas pistas próximamente en otra entrada de este pequeño blog.